XIX
La flor sagrada

 Solo llegar me he encontrado con Sananda, me saludo y nos pusimos a caminar. Me dijo que me iba a entregar la enseñanza de la flor sagrada.

  Así fuimos paseando por los jardines de Shambala, repletos de flores, de Orquídeas, de rosas, de  flores de todos los colores y formas...se movían con la brisa y su perfume lo abrazaba todo.
  Sananda recitó:

Las flores son expresiones de Dios
Nos acompañan con sus colores
Nos rodean con sus perfumes
Como trozos del Creador
Aparecen entre la maleza
O en los jardines cuidados...

  Era tan bonito pasear por los jardines...así llegamos a una cúpula que parecía un invernadero. Dentro había muchos seres hechos de estrellas trabajando, iban de un lado al otro cuidando las plantas.

 Las flores en este lugar eran diferentes había muchas transparentes con tonos pálidos en su interior  hechas como de un cristal blando y estaban muy vivas.

 Caminamos entre las flores y llegamos a un estanque donde flotaban inmensos nenúfares transparentes con tonos violetas y rosados...

 Sananda caminaba a mi lado tan despacio como Raphaela, es como si flotasen o estuvieran meditando.

 Luego llegamos a un lugar en la penumbra y allí tenían flores fosforecentes  que tenían luz por dentro.

 Los trabajadores iban de un lugar a otro cantando y regando las plantas con un líquido transparente, como un agua exageradamente pura y cristalina que tintineaba.

  Sananda me preguntó - ¿ Te gusta? . Y yo le contesté que si, que mucho...

  Entonces me llevó ante una flor a la que llamó, ” la flor del paraíso”. Era una flor enorme, sus pétalos se abrían y se expandían,  dentro había otros y mas adentró otros...y otros...generando como un mandala de colores, violetas, amarillos, naranjas, rojos y muchísimos tonos  que se agrupaban entre si originando caprichosas formas llenas de belleza y armonía...
  Sananda me dijo que la mirase y aquietase mi mente...

  En ese estado la contemplaba cuando de sus formas vi aparecer el sufrimiento del mundo...

Como si sus pétalos contuviesen a la gente de la tierra que estaba llorando o enferma o con problemas de hambre o con agresiones de todo tipo...todos lloraban y pedían ayuda.

  Me sentí muy triste y miré a Sananda con ansiedad...El me miró y también estaba triste, los dos volvimos a mirar a la flor del paraíso, yo no me atrevía a decir nada, tenía miedo de preguntar...
 
  Entonces Sananda me contó:

Igual que esta flor tan especial
Debemos de ser nosotros también
Tenemos que aprender a contener el sufrimiento
Y transformarlo en dibujos en nuestro interior
Como el concienzudo trabajo del pétalo
Que forma con el sufrimiento humano
Diseños llenos de sabiduría y compasión
Porque la vida no va a cambiar
Pero nosotros si debemos cambiar
Y asimilar el sufrimiento como nuestro
Y guardarlo en el corazón con humildad
Esa es la decisión del Padre Creador
Por eso la flor es tan sagrada
Porque ha aprendido a vivir y a ser
Con el sufrimiento de los demás dentro de ella.

 Sananda hizo un gesto de adoración a la flor y nos retiramos de su presencia. Se me había quedado el corazón como apretado, pero al mismo tiempo sentía como si hubiese entendido algo muy profundo...

 Atravesamos en silencio los jardines y Sananda me acompaño hasta la entrada y me dio un abrazo. Yo cerré los ojos y me sentí como un niño abrazando a alguien que amaba mucho...

  Sananda se separó un poquito de mi y con voz queda me comunicó al oído este mensaje:

Recuerda que tu corazón es una flor
No dejes que jamás pierda su perfume
Ámalo y cuídalo con esmero
Y ofrécelo a todo el que lo necesite...

  Entonces me alejé despacito de los jardines y de Sananda, lentamente me iba separando del Reino de Shambala. Me daba cuenta, de que me despedía, que por un tiempo no volvería a este maravilloso paraíso de enseñanza y bondad...

  Y así fue, me comunicaron que está era de momento mi última visita, de todas maneras la intensidad de este lugar tan mágico es muy grande y necesito un tiempo para digerir el proceso en el que entrado.

  Todo mi amor para aquellos que comparten mi viaje y mi trabajo conmigo...

Nyako Nakar